Idish en el Siglo XXI

03/May/2018

Por la Esc. Esther Mostovich de Cukierman

Idish en el Siglo XXI

En el año 2006 mi marido y yo decidimos ir a estudiar Idioma y Literatura Idish (1) en la Universidad. Podíamos elegir, hay cada vez más cursos de verano de Idish en muchas universidades europeas y de los Estados Unidos. Pero nunca habíamos estado en Vilna y esa aventura nos atrajo. Ni idea teníamos, cuando nos anotamos al curso por Internet, de que mucho más allá de volver a sentarnos otra vez en los bancos de una Universidad, asistir todas las mañanas a las clases, las tardes a conferencias y espectáculos y hacer deberes hasta caernos dormidos por las noches, íbamos a vivir durante un mes en “Idishland“ (la tierra del Idish). Allí conoceríamos a gente judía y cristiana de muchas partes del mundo, interesada en estudiar lo mismo que nosotros, compartiríamos los problemas de los pocos judíos que aún viven en Vilna, caminaríamos por la antigua ciudad hasta conocer cada piedra de sus calles… y sin buscarlo, encontraríamos el barrio en que mi padre vivió cuando era niño y el lugar donde estaba la escuela judía a la que él asistió.
¿Por qué, cómo, cuándo, en la Universidad estatal de esta ciudad en la que hay actualmente una muy pequeña comunidad judía, se ha instalado un curso de idioma y literatura Idish que sigue funcionando en este año, 2018?
Los primeros cursos universitarios de verano en Idish, comenzaron en Inglaterra, en la Universidad de Oxford, en el año 1982, impulsados por quien sería su Director y alma mater durante muchos años, el Dr. Dovid Katz (2). La nueva Lituania, independiente de la URSS desde 1989, quiso estimular el estudio de los idiomas y culturas de todas sus minorías étnicas y culturales, que se vieron avasalladas y aplastadas por la política rusa a partir de la 2ª.guerra mundial. En el año 1998, los cursos de Idish de Oxford fueron transferidos a la Universidad de Vilna. Y aquí siguen desde entonces.
En poco tiempo, el proyecto se amplió con el apoyo de los “Amigos del Vilnius Yiddish Institute“ que se unieron en Estados Unidos, para promover la investigación y la enseñanza del idioma y la cultura Idish, a nivel universitario . Acudieron para la tarea, académicos judíos de los Estados Unidos, Francia, Israel, Argentina y Lituania. En el año 2001, se creó en el campus de la Facultad de Filología e Historia de la Universidad de Vilna, el “Vilnius Yiddish Institute”, como parte del Centro Universitario de las Culturas sin Estado, que Lituania define como las culturas “que carecen de ejército y de armada“. El Instituto ya organizó varias expediciones etnográficas de investigación de raíces judías a las ciudades y aldeas judías de Lituania, Letonia, Ucrania, Bielorrusia, y zonas vecinas. Universitarios y entusiastas se unieron en esa búsqueda. No es nada fácil encontrar las raíces judías en ciudades que sufrieron la destrucción de Segunda Guerra Mundial y después las reconstrucciones gubernamentales bajo el dominio de la que fue la URSS, pero por detrás de las cenizas y entre los escombros, han aflorado por todas partes, testigos mudos de la vida judía en restos de edificios, lápidas de cementerios y documentos que aparecen enterrados al excavar cimientos para nuevas construcciones. También se ha recogido, entre los sobrevivientes, la memoria viva de relatos, historias y canciones.
Se formó una Biblioteca para el nuevo Instituto, con aportes de las varias instituciones que han recogido libros en idish y los redistribuyen entre las universidades que estudian el idioma a nivel académico, especialmente el IWO (Instituto de investigación judía), el Yiddish Book Center de Amherst, Estados Unidos y el Centro “Yung Yiddish” de Tel Aviv. Se establecieron en este Instituto de Vilna, además de los cursos de verano, cursos regulares, en los que solía venir a enseñar el Dr. Dovid Katz. Pero Dovid Katz se va de vacaciones en verano. Al curso al que asistimos en Vilna, llegan para dar clases, profesores de Idish desde las Universidades de Chicago, Columbia, Tallin, Paris y desde el IWO Buenos Aires.
¿Quiénes son los alumnos en este Curso de verano? Setenta estudiantes, dos tercios judíos y un tercio no judíos, llegan de todo el mundo: Estados Unidos, Canadá. Israel, Francia, Italia, Alemania, Dinamarca. También vienen desde “la otra Europa”, Europa del Este, el mundo que estuvo durante muchos años aislado bajo la cortina de hierro de la URSS: Alemania Oriental, Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Polonia y la propia Lituania. Dos alumnos hemos llegado desde Sudamérica: David y yo.
A medida que pasan los días, algo que este curso nos hace comprender es que los alumnos de países occidentales – entre ellos estamos los sudamericanos – tenemos, además del Idish que algunos están estudiando por primera vez, el inglés como lengua común, y eso significa, no sólo un idioma sino pautas culturales. Claro que los alumnos de países de Europa Oriental conocen el inglés, porque ese es requisito de este curso, pero estos alumnos tienen entre sí, como lengua franca, el ruso, que también significa, más que un idioma común, muchos años de vivencias compartidas. Los occidentales tomamos naturalmente, bancos cercanos unos a los otros, los de Europa Oriental también se buscan para sentarse juntos. Es curioso ver que los de Europa Oriental, quieren saber con certeza cuáles son en cada caso, las reglas gramaticales del idioma Idish, la conjugación de los verbos y la forma dativa, acusativa y nominativa de los sustantivos y adjetivos. A los occidentales esas reglas de gramática no nos preocupan tanto. Nos importa más aprender el “idishe shmuesn“ (conversación en idish).
Los estudiantes son en su mayoría jóvenes universitarios entre los 20 y los 30 años. Junto con ellos, alguna gente madura, como nosotros. No me dio el tiempo para entrevistar a todos los alumnos, pero si, a muchos. A todos les pregunté lo mismo: ¿Por qué viniste a Vilna a estudiar Idish? Les prometí que sólo daría a conocer sus nombres, pero no apellidos. ¡A cuántos mundos diferentes me he asomado en esas conversaciones!
Yael nació y vive en Estados Unidos. Es maestra de hebreo en una escuela judía.
-Mis padres nacieron en Polonia y llegaron a Estados Unidos poco antes de nacer yo. Nada me contaron sobre su vida en Europa. En mi niñez, vivimos muy pobremente, pero mi padre siempre apartaba algún dinero para comprar libros, mamá nunca se lo discutió. Nuestras salidas a pasear con mis padres, eran a visitar a sus amigos, siempre con algún libro en Idish ya leído para intercambiar con ese amigo. Yo iba todas las mañanas a la escuela pública y todas las tardes a la escuela judía de mi barrio, allí sólo aprendí Hebreo. Nunca entendí por qué su biblioteca y sus libros en Idish eran lo más importante para mi papá, él murió cuando yo era muy jovencita, nunca llegué a preguntárselo. Hace pocos años mi mamá falleció y me di cuenta que tampoco a ella le había preguntado tantas cosas que hoy quisiera saber. En la habitación de mi madre encontré muchas cartas que mis padres habían recibido, escritas en idish, amorosamente guardadas en una caja. Me hice traducir algunas y comencé a descubrir el mundo de mis padres. Cartas escritas por mis abuelos y mis tías desde los guetos y los campos de concentración… todo un mundo que quiero conocer… Decidí aprender Idish para seguir investigando.
Luisa viene desde Alemania.
-Yo estudio Historia en Munich, el Idish lo empecé a aprender en mi Universidad, porque es una exigencia para obtener mi Doctorado. Lo que más me cuesta son las muchas palabras de origen hebreo que hay en Idish. Ahora que ya puedo leerlo, me doy cuenta de que sin conocer algunos de los libros y diarios publicados en Idish durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, no se puede investigar la historia europea de esos años.
Michael tiene 17 años y viene de Estados Unidos. Aprendió un poco de Hebreo para hacer su Bar Mitzvah. Un buen día lo invitaron a anotarse en un curso de Idish, ahí empezó a entender una pizca de lo que sus abuelos llamaban idishkait y quiso conocer más. Sus amigos no lo podían entender.
– Aprendiendo Idish estoy entendiendo un poco de quién soy yo, les contestó.
Yaad nació en Israel. Estudia Historia en la Universidad de Jerusalem.
-Mis abuelos eran inmigrantes de Polonia, entre sí hablaban en Idish. Cuando mis padres hablaban en Idish con los abuelos delante de otros, se sentían en la necesidad de disculparse con sus amigos “es que los abuelos no entienden el hebreo”, les decían. En esa época los que prepararon los programas de estudio escolares y de secundaria no querían enseñar a los niños el que llamaban idioma del gueto ni la propia historia de una época que parecía darles vergüenza. La historia judía empezaba en los tiempos bíblicos, y se detenía en el siglo XII, la siguiente materia empezaba en la Época Moderna. Ahora los programas escolares y liceales en Israel han cambiado y la Historia se estudia toda, pero cuando yo llegué a la Universidad sentí que todos esos siglos europeos en que mis antepasados se expresaron en Idish, me los habían ocultado y me hacían falta. Por eso estudio Historia y por eso estudio Idish. Sí, podría estudiar el idioma en Israel, últimamente hay varios cursos. Pero yo quise venir a estudiarlo aquí. Al mismo lugar donde floreció.
Abraham y su hija Rojl han venido juntos para el curso de Vilna.
Abraham nació en Estados Unidos, hijo de padres inmigrantes. De niño aprendió Idish en la red escolar Scholem Aleijem (escuelas judías no religiosas). Hace unos cuantos años, ya viviendo en California, le pidieron que viniera a dar unas clases de Idish a los grupos de estudiantes universitarios Hillel y ahí empezó a enseñar su viejo idioma de la niñez. Sigue dando clases.
Rojl es su hija, nacida en California.
-Yo empecé estudiando Literatura Inglesa y en idioma inglés leí los autores de literatura Idish. Recién en ese momento me di cuenta de que el Idish no es sólo un idioma sino toda una cultura y de que esa cultura es también la mía. Ahora estoy preparando mi doctorado de Literatura Idish en la Universidad de California.
-¿Por qué vinieron a estudiar Idish precisamente a Vilna?
-El verano pasado el profesor Itzjak Niborski estuvo dando un cursillo de Idish en Los Angeles y los dos asistimos juntos. Quedamos encantados de la experiencia por las dos cosas, por estudiar Idish juntos y por aprender con Niborski. Quisimos continuar la experiencia. Por eso vinimos.
Anschel tiene algún antepasado judío. Es profesor de Inglés en Polonia y está estudiando Humanidades. Para su doctorado eligió el tema de Antisemitismo Moderno, para eso tiene que investigar en muchos documentos publicados en diarios escritos en Idish en el siglo XIX y principios del siglo XX y necesita aprender el idioma.
– Y lo que nunca pensé, estoy encontrando ejemplos de antisemitismo moderno aquí mismo, mientras soy alumno de este curso de Vilna, me dice.
Guitl vive en California. Hizo estudios de Rabina reformista, pero no tiene la ordenación rabínica todavía. Realiza tareas comunitarias judías como consejera.
-Cuando murió mi padre, tuve que deshacer su casa y me encontré con carpetas y más carpetas de cartas y documentos prolijamente ordenados, escritos algunos en hebreo, otros en alemán y francés, la mayor parte en Idish. Quise saber de qué se trataban. Traduje por mí misma los documentos en hebreo, contraté traductores de alemán y francés. No pude conseguir traductores del Idish, solamente algunas personas mayores que leyeron algunos documentos y me hicieron traducciones verbales en el momento. La correspondencia más reveladora era justamente, la que estaba en Idish. Me di cuenta de que durante toda mi vida, yo no había conocido nada más que una superficie exterior de mi padre. De esas páginas que yo conocí después de su muerte, surgía un hombre muy diferente al que yo había conocido y emergía la historia de mi propia familia. Recién en ese momento comencé a entender episodios, palabras dichas a medias y silencios de papá a los que nunca había dado importancia. Ahí quise con toda mi alma, poder leer todo ese material en Idish al que papá dedicó tantas horas de su vida. A través de varias cartas me enteré de cuál había sido su propósito, preparar un izkor buj (libro recordatorio) que nunca llegó a publicar, el de nuestra familia: los Rosenfeld de la ciudad de Rava Ruska y los Rockard de Belz. Empecé a aprender Idish en California. Lo siguiente fue decidir que esos documentos que papá juntó, tenían que darse a conocer. Son testimonios para las futuras generaciones, que no me puedo guardar para mí sola. Estoy poniéndolos en internet. Sólo de poner los primeros documentos en la red, me llegaron e-mails de personas de esas mismas ciudades, con más documentos. ¡Me he encontrado con parientes de los que no tenía ni idea! Eso ha sido emocionante.
-Donde tú vives, en California, debe haber varios cursos de idish. ¿Por qué venir a Vilna a estudiarlo?
-No hay comparación. El Idish en este curso es mucho más que un idioma. Entender a traducir palabras no es lo que me más importa, quiero absorber el mundo del Idish y para eso, Vilna es única.
Marguerite y Janele son descendientes de bisabuelos judíos que inmigraron a Estados Unidos hace más de un siglo. Sus casas siempre fueron bastante asimiladas a la vida norteamericana. La sacudida la tuvieron cuando uno de sus hijos se casó con una pareja no judía. Cuando la cónyuge no judía entró a la familia, las dos, cada una en su casa, empezaron a preguntarse: ¿qué tengo yo de diferente a esta norteamericana? ¿qué es lo que hay dentro de ese paquete que se llama judaísmo?
-Las dos nos conocimos al iniciar un curso de Idish en el Arbeter Ring de Nueva York y descubrimos que ambas estábamos buscando nuestras raíces judías a través del Idish. En dos años de clases nos hicimos muy amigas. Nos enteramos del curso de Vilna y decidimos venir. A estudiar el Idish en el mismo lugar donde hubo tanta vida judía.
Dov es graduado en literatura y trabaja de bibliotecario en la Universidad de Missouri. Su rabino lo invitó a formar parte de un conjunto orquestal con alumnos de su Universidad, él se integró, tocando la mandolina. El rabino les trajo música judía tradicional y los hizo asistir a conciertos de música klezmer. Para Dov esa música fue una revelación, sintió que le hablaba en un lenguaje que llegaba directo al corazón. La banda musical de Dov empezó a tocar en reuniones estudiantiles y actividades comunitarias, la gente se quedaba enganchada con esas músicas. Dov quiso aprender más y estudió la historia y el significado de la música judía. De allí quiso empezar a conocer qué decían la letra de las canciones y así llegó al Idish. Dov se ha pasado tocando música en este curso y haciéndonos cantar en las reuniones que tenemos los viernes a la noche en la comunidad judía de Vilna.
-Siento a la música tradicional judía como la expresión más íntima de los deseos, las tristezas y las ganas de seguir viviendo de mi propio pueblo, dice Dov.
(1)Idish. Idioma alemán medieval, mezclado con palabras en hebreo y algo de otros idiomas europeos, todo escrito en letras hebreas, que fue idioma diario, hablado y escrito durante los últimos mil años en las comunidades judías de Europa Central y Oriental. En la Gueniza de El Cairo se encontró documentación del año 1382 escrita en idioma Idish, alguna firmada por “Aizyk der shrayber” (Isaac el escritor) que muestra que a final del siglo XIV, vivía en Fustat, el suburbio judío de El Cairo, una comunidad de judíos de Europa Oriental, refugiados de persecuciones de países cristianos europeos .Ver de Dovid Katz, “Words on Fire” Basic Books, USA, 2004., pag 60.
(2)El Dr. Dovid Katz es autor, entre otros, de los libros de reciente aparición, en idioma inglés “Words of fire. The unfinishd story of Yiddish”. Basic Books,USA, 2004 y “Lithuanian Jewish Culture“, Ed. Baltos Lankos, Lituania, 2ª. edición 2010.